¿Será mucho? ¿Será poco?

Consuelo Salgado de Ávila

Voluntaria en Semilla de Trigo Colombia


Muchas veces, cuando hacemos una donación o damos un aporte para apadrinar un niño, no nos imaginamos cuánto realmente estamos ayudando a ese niño o niña.

 

En nuestro país, la población de niños y niñas con necesidades básicas son muchos. A pesar de que se puede acceder a una educación gratuita, las familias no cuentan con los recursos para proporcionarles los uniformes, los útiles escolares y ni pensar en que durante el período de vacaciones, sus hijos puedan participar de un campamento donde comparten con otros niños y niñas de su edad, reciben una alimentación saludable, tienen una serie de actividades dirigidas y se les enseña valores como el respeto, el amor por la vida, la responsabilidad, entre muchos otros.

 

Cuando tomas la decisión de apadrinar un niño, este niño recibe, no solo eso, sino  muchas cosas más. Ver la expresión en el rostro de estos niños y niñas cuando reciben su kit escolar, cuando se les invita a participar del campamento de niños, cuando puede ir acompañado de su mamá a un parque de diversiones, al que ni en sueños podría visitar, cuando recibe un regalo especial de su padrino, realmente, no tiene precio.

Cada vez que se programa la entrega de estos beneficios para los niños, sus madres tienen acceso a un taller, en el que una trabajadora social da una conferencia sobre el buen trato (tema complicado en nuestros días, porque no solo es el maltrato físico, sino el maltrato verbal, psicológico y hasta religioso), como resolver los conflictos que se presentan con sus semejantes, la mejor forma de criar a sus hijos, y otros temas relevantes para la familia.

 

A su vez, los niños elaboran una carta dirigida a sus padrinos, donde les cuentan cosas interesantes de su vida diaria y de lo agradecidos que están por haber pensado en ellos. 

 

Llegar a un lugar, como San Basilio de Palenque y ver tantos chiquillos, con sus caras sonrientes, a pesar de tener tanta necesidad, deja en nuestro corazón una ternura y un deseo profundo por regresar a verlos nuevamente y hacerles entrega de todas estas cosas que sus padrinos les envían.

 

Para algunos, dar un aporte mensual, para apadrinar uno de estos niños, puede parecer mucho, para otros, puede ser poco, porque no pueden aportar una mayor cantidad, pero con ese granito de arena que cada uno aporta, puede tener la seguridad que está transformando la vida, no solo de ese niño o niña, sino de su familia y quién lo puede creer, de la misma sociedad, porque será un niño o niña que crece agradecido por lo que recibe y con el deseo de progresar, de estudiar y prepararse para, algún día,  también a ayudar a otros.

 

Así que sea mucho, o sea poco, ese aporte mensual es de mucho valor por todo lo que significa. Inicialmente, son unos billetes, pero estos se transforman en  apoyo, salud, bienestar, una mejor calidad de vida. Es amor y ternura demostrada.

 

Muchas gracias a todos los que mensualmente hacen su aporte y si tú, que ahora estás leyendo, no te has decidido a ser el padrino o madrina de un niño, no lo pienses más, anímate y sé parte de los que con su aporte, hace la diferencia y pone en el rostro de una niño o niña una enorme sonrisa. Escríbenos ya aquí

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Ader (domingo, 19 mayo 2019 07:18)

    Gracias