El grano maduro

 

 

Por Ma Angélica Ballén de Coffman

Hija de Dios, esposa y madre de 2 hermosos niños.

 

Publicista

 


“Tan pronto como el grano está maduro, se le mete la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha” -Marcos 4:29.

No sé si muchos conocen sobre esta planta llamada Diente de León, la cual crece en todas partes del mundo. Pero esta flor me ayudó a entender un poco más sobre lo que significa un grano maduro. Para algunos, esta flor llega a ser una molestia, porque se reproduce rápidamente y es considerada una hierba mala; para otros, ha sido de mucho beneficio medicinal, y para los niños, como mis hijos, esta flor es muy especial, porque les encanta soplarla y ver cómo se esparcen sus semillas con el aire. 

 

Así como estas semillas se esparcen por todo lado, es el anhelo de Dios que Su evangelio sea conocido por todas las partes del mundo. Es Su anhelo que entendamos, también, la importancia de morir para dar vida. Y es Su anhelo que, como embajadores, llevemos medicina y aliento de vida a un mundo que grita por amor y esperanza. 

 

En la película ‘Summer Snow’ encontré la hermosa historia de una mamá que le explicaba a su hijita Hallie un poco más acerca de esta interesante planta. Te la comparto:

 

“- Mira, Hallie, una flor blanca. Me encantan las blancas. Eran mis favoritas cuando era niña, porque le soplas y parece que cae nieve. ¿Quieres saber un secreto? Las amarillas y las blancas son la misma flor: las amarillas se ponen blancas al morir y tienen esa cosa blanca esponjada que son las semillas, y cuando les soplas salen volando y aterrizan en la tierra y se convierten en un nuevo Diente de León. Creo que Dios hizo la gente parecida a los Diente de León: Quiere que esparzamos el amor por todo el mundo. 

 

-¿Cómo? 

 

- Bueno, debemos estar dispuestos a cambiar. Hay una Hallie que solo se preocupa por sí misma, y esa Hallie necesita morir y convertirse en una nueva Hallie, que ama a Dios y a otras personas.

 

- Y ¿cómo cambio?

 

- Bueno, le pides a Dios que te muestre qué estás haciendo mal y le pides perdón.

 

Como Hallie, también muchas veces me pregunto  ¿cómo lo hago?, ¿cómo muero a mí?, ¿cómo puedo esparcir amor? Dios me ha llevado a lo largo de todos estos años a reconocer que nada depende de cuán buena sea o cuánto haga para Dios, sino de cuán Bueno es Él y cuán perfecta es Su obra por medio de Su Espíritu a través de mí. También, he entendido que cuando más me acerco a Dios, Su obra se verá reflejada en mi vida, porque es un reflejo natural al Cristo vivir en mí, así como el proceso que la semilla tiene hasta alcanzar su madurez.

 

“Sin que este sepa cómo, y ya sea que duerma o esté despierto, día y noche brota y crece la semilla. La tierra da fruto por sí sola; primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga. Tan pronto como el grano está maduro, se le mete la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha” -Marcos 4:27-29.

 

Al seguir leyendo todo el contexto sobre este pasaje en Marcos 4 y Lucas 6 y 7 también pude notar algunas características de lo que el Señor ve en una persona donde la semilla cayó en buena tierra, en una persona que va bien en su proceso de maduración:

 

• Oye, entiende y ve.

• Tiene raíces.

• No se deja ahogar.

• Da fruto con perseverancia.

• Tiene un corazón bueno y recto.

• Retiene la palabra oída. 

• Ilumina en medio de la oscuridad: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”  Mateo 5:16

• No se deja distraer: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” Fil 3:13-14

• Son los que escuchan la Palabra de Dios y la hacen. 

• Confían en medio de la tempestad: Hechos 27:13-44

• Tienen un corazón purificado y los demás lo pueden ver: “del buen tesoro de su corazón saca lo bueno” Lucas 6:45.

• Sus metas y su fin están en los tesoros que permanecen y no en los que perecen: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” Mat. 6.19-20

 

Pero ¿cómo logro seguir avanzando hacia la madurez? Permaneciendo, obedeciendo y muriendo. 

 

 “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.-Juan 14:4-5-

 

“El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo” -1 Juan 2:6-. 

 

Estos versos nos pueden ayudar como un test de evaluación para enfocarnos nuevamente, cuando vemos que no estamos andando como Dios desea, ni estamos dando fruto.

 

La madurez es un proceso largo de obediencia que he podido ver en la Palabra de Dios con gente común y corriente en la cual Dios hizo cosas extraordinarias. Pero, también, lo he visto a mí alrededor en hombres, mujeres y niños a quienes Dios ha usado y llevado más allá de los que ellos imaginaron. Ellos, a los largo de su vida, han aprendido a ver y a oír según la perspectiva de Dios. Y Tú y yo también somos, por Su gracia, incluidos en este versículo.

 

“Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron” -Mat 13:16-17-.

 

Esto es un privilegio demasiado grandioso, y oro a Dios que podamos ser fieles en valorarlo. Es mi anhelo seguir viendo cómo Dios ve. Yo quiero ver más cosas extraordinarias e increíbles que Dios hará en Su reino, en Semilla de Trigo y en el mundo entero. Quiero ver como Eliseo y ayudar a ver a otros.

 

 “Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces, su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos? Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vean. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo” -2 de Reyes 6:15-17-.

 

Al leer esto me doy cuenta de cuán a menudo miro las cosas a nivel terrenal y no espiritual, y cuántas cosas me he perdido de ver y oir. En este pasaje me identifico más con el criado que con Eliseo. Pero, por Su gracia, aun Dios permitió que el criado pudiera ver y regocijarse en el poder del Señor. Yo creo que el criado nunca olvidó este momento y él llegó a ver muchas cosas más a partir de entonces.

 

Oro que El Señor nos permita alcanzar todos Sus propósitos eternos y nuestras vidas lleguen a ser como este Diente de León que, al morir, llega a producir mucho fruto. 

 

“‘En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto’” - Juan 12:24-.

 

Jesús ha sido nuestro mayor ejemplo al morir para darnos vida, y esto es esperanzador, porque ¿quién mejor que Él podría llevarnos en este proceso de morir a nosotros mismos? Lo motivante es saber que la muerte, aunque difícil es, nunca será en vano, porque producirá mucho fruto.

 

*Todos los versículos son de la version Reina Valera 1960

* Trailer Película Summer Snow

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Ader (miércoles, 24 octubre 2018 08:57)

    Gran enseñanza! Gracias!