¿Cómo escuchar a nuestros niños?



por "Colaborador anónimo" de la Semilla de Trigo Colombia


Siempre me he preguntado qué quiso decir Jesús en Lucas 18.15-16 : "Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios."

Parece que los adultos que rodeaban la escena eran el tropiezo para que los pequeños fueran tocados por Jesús, pero al mismo tiempo en el versículo 15 menciona que los traían para que los tocara .Dos actitudes contradictorias.

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Si observamos el cuadro podemos ver como el adulto facilita el encuentro, pero luego impide el roce del amor de Jesús hacia los niños. Es posible que si nos miramos detenidamente tengamos un comportamiento similar. #TrabajamosDiligentemente para acercar al niño al Señor a través de las verdades de la palabra, pero cuando ese pequeño quiere ser niño, no hace lo que queremos, o simplemente pregunta, entonces no encuentra en nosotros la sensibilidad necesaria para ser comprendido.

Es posible que lo prejuzguemos y menospreciemos por ser niño. Ponemos rótulos como: Inexperto, inmaduro, pequeño, ignorante o torpe. Pero no olvidemos “DE LOS TALES ES EL REINO DE LOS CIELOS"

 

¿Qué tienen ellos que posiblemente nosotros hemos perdido con el paso de los años? 

 

Espontaneidad, capacidad de asombro, sinceridad, inocencia, alegría desbordante, facilidad de perdón, curiosidad, creer sin etiquetas, y muchas otras cualidades más.

 

No es fácil ser niño o niña en un mundo de adultos, por eso es importante tener presentes algunas claves para mejorar nuestra comunicación con estos pequeños: 

 

1. Si están molestos, escúchalos sin interrumpir.

2. Respeta sus tiempos ayudándolos a comprenderse a sí mismos y qué les pasa.

3. Promete y cumple.

4. Da ejemplo sin excepción.

5. Reconoce tus errores.

6. No ignores sus silencios.

7. Remíteles los problemas para que ellos mismos busquen maneras de resolverlos, guiándolos nosotros en el proceso.

8. Ponte a su nivel de estatura (agáchate para hablarle) ya que así le expresas amor e interés.

 

También es de vital importancia aprender a observar, callar y estar alerta a los siguientes signos anómalos en su comportamiento:

 

- Silencio absoluto

- Miedo al toque físico

- Agresividad sin razón como grosería y golpes a otros.

- Descuido de sí mismo en su ropa ya seo personal. 

- Mal desempeño académico

- Inapetencia

- Falta de alegría

- Llanto sin razón.

 

Los niños no andan por la vida pensando que comerán mañana, que cuentas hay que pagar, si morirán pronto o si los atracaran en la esquina. Ellos creen, confían y dependen de los adultos que les rodean, ventajas para nosotros quienes debemos esforzarnos por llegar más allá de las formas y buscar lo que está en lo profundo de ese corazón, pero ¿Cómo? Ganando su confianza, haciéndonos los mejores amigos, jugando con ellos, participando en lo que les interesa, volviéndonos como niños interesados por quien esta detrás de esa carita.

 

Preguntémonos entonces:

 ¿Los niños que nos rodean pueden confiar en nosotros?

¿Somos ejemplos a seguir?

¿Nos mostramos vulnerables ante ellos?

¿Pueden acudir a nosotros y estaremos disponibles, dispuestos para deponer nuestros gustos, dedicar tiempo, hacer a un lado la televisión, las redes sociales, el trabajo, las preocupaciones?

 

Requerimos hacer un alto y mirarlos a los ojos, sentarnos a su nivel y escucharlos.

Necesitamos del amor de Cristo,  pues si no tenemos una relación fuerte con el Padre Celestial, difícilmente podremos llegar al corazón de un niño. Ellos deben ver el carácter del Señor en nosotros.

 

Pregúntate: ¿Eres quien facilita el encuentro de tu hijo, hija o alumno a Jesús? ¿O eres quien lo impide?

 

No olvides "DE LOS TALES ES EL REINO DE DIOS"

 


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